Crónicas de conciertos

Crónica de Biznaga y El Último Vecino en Bilbao

¡¡Hola indiEgenas!!
El pasado sábado 26 de agosto llegábamos al Kafe Antzokia bilbaíno para cerrar por todo lo alto una semana de fiesta, la Aste Nagusia de Bilbao, que se ha concentrado entre los días 19 y 27 del mes. Debido a ello, se notaba que las piernas no respondían de la misma forma que lo harían en un doble concierto de este tipo cualquier semana del año. La sala, sin llenarse, albergó un público veinteañero en su mayoría y que bailó todo lo que el cuerpo pudo.
Los barceloneses El Último Vecino fueron los encargados de abrir fuego. A eso de las 23:15 salieron al escenario los miembros de la banda, a excepción del líder, cantante y fundador del proyecto Gerard Alegre Dòria. Empezaron a sonar los primeros compases de Antes de conocerme, cuando salió Gerard, vestido más para un concierto de trap que para la ocasión. Voces, su segundo LP, editado en 2016 fue el eje del cancionero que reservaron para su “primera vez en Bilbao”, como bien recordó Gerard.

De las primeras cinco, cuatro fueron del mencionado álbum; entre ellas se coló Antes siempre esparaba, del debut homónimo de 2013, y que sobresalió junto con La noche interminable despertando los aplausos del público, que fue llenando poco a poco el local. Su sonido ochentero vía The Cure, Joy Division, Smiths o, mirando hacia España, El Último De La Fila mezclaba a la perfección con la iluminación creando un ambiente de actuación televisiva de los ochenta, como esas que recuerdan en el programa Cachitos de La 2.

Los bailoteos de Gerard evocaban al líder de Future Islands, el carismático Samuel T. Herring; aunque no tan exagerados, la teatralidad de sus gestos era imposible no asociarla con Herring. Llegaron a mitad de concierto con la peculiar versión Mi Chulo, de la cantante de trap (ahora entendí las vestimentas) La Zowi. Sonó entre dos canciones de su EP de 2014: el pop oscuro de Culebra, columna y estatua, con sustillo incluido con el sonido; y el hit pegadizo y eléctrico Tu casa nueva.

Sonaron de maravilla Mi escriba, con esos riffs tan Robert Smith; y los teclados marchosos con aires techno y retro de Un sueño terrible. Momento que Gerard aprovechó para desaparecer del escenario y volver con unas cervezas que regaló a un par de asistentes, la verdad es que el calor apretaba, no en vano, Gerard acabó sin camiseta el show. 
Aunque no lo suelen hacer, porque según dijo Gerard les parece “de orquesta de pueblo”, dio las gracias al equipo por el trabajo realizado y al público por asistir. Mi amiga salvaje, Los ángeles y Otra vez asustado pusieron el broche a 50 minutos de pop sintético, luminoso y eléctrico.
Después de 20 minutos de descanso, con una pancarta en el fondo que decía “Esto es un simulacro” llegaba el turno de Biznaga. Mi amor musical por los madrileños va para largo. Los vimos y comentamos cuando pasaron en febrero por la sala Santana 27 y un servidor repitió en el BBK Live en primerísima fila. El sábado pasaron por tercera vez por la ciudad vizcaína en este 2017 y allí que fui yo una vez más. 
Arrancaron como ellos saben, con un ritmo y una fuerza de escándalo y con los hits de su primer LP Centro Dramático Nacional. Cul de sac y Las brigadas enfadadas pusieron a buena parte del centenar de personas congregado con los puños en alto y las gargantas a pleno pulmón. Están creciendo mucho y en estos momentos es, sin duda, uno de los directos más vibrantes del panorama nacional.
Continuaron desplegando su vertiginoso y poderoso punk de guitarras con otros dos temas de su primer trabajo, la infecciosa Fiebre y el pop punk de Mala Sangre con riffs potentes y rabiosos. Empezaron a repasar las nuevas canciones del más que notable Sentido Del Espectáculo, cargado de letras disconformes con la sociedad, sobre todo la juventud. Jóvenes Ocultos, Héroes del No o Mediocridad y Confort (con la que cerraron) son prueba de ello.

Bromearon con la intención de versionar a Kortatu justo antes de meter caña con Nigredo y seguir enlazando canciones una tras otra casi sin descanso: Dientes, Adalides de la nada y Los cachorros, en la que Álvaro (voz y guitarra) rompió una cuerda. Debido a ello, hubo un pequeño respiro, no sin antes seguir tocando con la cuerda rota Una nueva época del terror. El descanso terminó cuando los componentes de El Último Vecino acudieron al rescate.
Maquinas blandas, coreada a los cuatro vientos, inició la recta final de un show de 40 minutos que se le quedó corto a la gran mayoría (los beste bat no sirvieron de nada) y que finalizó con Una ciudad cualquiera, con dedicatoria a Bilbo, y el single del nuevo álbum Mediocridad y Confort. Biznaga volvieron a cumplir, mientras que El Último Vecino se estrenaron en Bilbao con buena nota en una “noche interminable”.
¡¡Nos vemos en los conciertos!!


Crónica por Unai Macias y fotos por Jon Corres

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